lunes, 21 de marzo de 2011

Los sistemas musicales


 

¿Te has preguntado alguna vez por qué la música de otras culturas suena tan diferente?



Las melodías se construyen con los sonidos, a través de la historia el hombre ha desarrollado sistemas para organizarlos de una forma lógica y comprensible. 

Los sistemas han sido varios y diferentes para cada cultura, éstos poseen en común el presentar una sucesión de sonidos desde uno inicial hasta su octava a diferentes intervalos o distancias sonoras. 

Los sistemas musicales que se destacan como principales son lo siguientes (Tomado de COOPLAND, Aarón. Como escuchar la música):
Comentario: Esta audición es el responsorio Descendit de caelis, (descendió del cielo).  El canto gregoriano tuvo su mayor esplendor entre los años 750 y 850, y paradójicamente no fue en Roma sino en Francia bajo el reinado de Carlomagno. 
El sistema utilizado en el mundo occidental y al que nuestros oídos están acostumbrados es el último, ha venido reinando en el mundo “desarrollado” desde finales del siglo XVI y ha ido desplazando las manifestaciones culturales nativas de los pueblos extraeuropeos. 

El compositor Johann S. Bach posee, sin lugar a dudas, un sitio inamovible en la historia de la música, ya que debido a él tenemos la música que se escucha en la actualidad en el mundo occidental. Fue este gran maestro quien unificó las tonalidades y escalas organizando definitivamente sus intervalos.
  
Para poder entender estas otras músicas debemos inicialmente reconocer que existen, abrir las fronteras auditivas que tenemos para luego incluirlas en nuestro mundo sonoro. 

Al respecto, el autor Roland de Cande ha mencionado:

Si queremos descubrir la riqueza de las músicas extraeuropeas habremos de luchar contra una actitud propia de nuestra cultura: la de querer aplicar nuestros sistemas de referencia sobre todo lo que observamos..., no siendo lo más grave hablar una lengua extranjera pensando en la propia. Todas las tentativas de notación, de adaptación, de integración a nuestro sistema de las músicas de Asia o de África, revelan un exotismo superficial.  Esas músicas son irreductibles a las categorías de nuestra cultura musical porque están profundamente enraizadas en un pensamiento extraño al nuestro. DE CANDE, Roland. Historia Universal de la Música. Madrid: Aguilar, 1981, p..110.

A pesar de ser imposible representar en música todos los infinitos sonidos de la naturaleza, el espíritu musical del hombre ha logrado, por medio de los instrumentos musicales, abarcar casi la totalidad de los sonidos que puede percibir su oído dentro de los límites extremos de grave y agudo.  Para ello se ha valido de lo que se ha denominado como lenguaje musical  y  como se ha mencionado anteriormente éste es un tipo de lenguaje tan claro y tan conciso como el de cualquier idioma. Escuchemos la siguiente audición que conjuga elementos melódicos de diferentes culturas. Está compuesta por el músico griego Yanni: 



El músico, que está a sus anchas dentro de su propio lenguaje, puede leer los símbolos de la música con la misma facilidad que las palabras impresas. Para quien no reconoce éste lenguaje escrito, esto puede parecerle casi mágico. Solo se trata de estudio y práctica. Un pintor por ejemplo, utiliza  para hacer sus lienzos pinceles y tubos de colores, y con estos medios sencillos y tangibles crea arte. Los recursos del compositor son igualmente sencillos: papel pautado, lápiz y los sonidos del sistema musical; éstos pueden ser agudos, graves, fuertes, suaves, largos, cortos, rápidos o lentos (ROMERO, Campo Elías y otros,  Manual para uso de los estudiantes del curso “Historia de la Música I, Universidad del Norte, Departamento de Humanidades, Centro de Educación Abierta y a Distancia).

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