¿Te has preguntado alguna vez por qué la música de otras culturas suena tan diferente?
Las melodías se
construyen con los sonidos, a través de la historia el hombre ha desarrollado
sistemas para organizarlos de una forma lógica y comprensible.
Los sistemas han sido varios y diferentes para cada cultura, éstos poseen en común el presentar una
sucesión de sonidos desde uno inicial hasta su octava a diferentes intervalos o
distancias sonoras.
Los sistemas musicales
que se destacan como principales son lo siguientes (Tomado de COOPLAND, Aarón. Como
escuchar la música):
- El oriental: Audición n° 1: música china
- El eclesiástico: Audición n° 2: música gregoriana
Comentario: Esta audición es el responsorio Descendit de caelis, (descendió del
cielo). El canto gregoriano tuvo su
mayor esplendor entre los años 750 y 850, y paradójicamente no fue en Roma sino
en Francia bajo el reinado de Carlomagno.
- El moderno: Audición n° 3: Contigo en la distancia
El sistema utilizado en el mundo occidental
y al que nuestros oídos están acostumbrados es el último, ha venido reinando en
el mundo “desarrollado” desde finales del siglo XVI y ha ido desplazando las
manifestaciones culturales nativas de los pueblos extraeuropeos.
El compositor Johann S. Bach posee, sin lugar a dudas, un sitio inamovible
en la historia de la música, ya que debido a él tenemos la música que se
escucha en la actualidad en el mundo occidental. Fue este gran maestro quien
unificó las tonalidades y escalas organizando definitivamente sus intervalos.
Para poder
entender estas otras músicas debemos inicialmente reconocer que existen, abrir
las fronteras auditivas que tenemos para luego incluirlas en nuestro mundo
sonoro.
Al respecto, el autor
Roland de Cande ha mencionado:
Si queremos descubrir la riqueza de las
músicas extraeuropeas habremos de luchar contra una actitud propia de nuestra
cultura: la de querer aplicar nuestros sistemas de referencia sobre todo lo que
observamos..., no siendo lo más grave hablar una lengua extranjera pensando en
la propia. Todas las tentativas de notación, de adaptación, de integración a
nuestro sistema de las músicas de Asia o de África, revelan un exotismo
superficial. Esas músicas son
irreductibles a las categorías de nuestra cultura musical porque están profundamente
enraizadas en un pensamiento extraño al nuestro. DE CANDE, Roland. Historia Universal de
la Música. Madrid: Aguilar, 1981, p..110.
El músico, que está a sus
anchas dentro de su propio lenguaje, puede leer los símbolos de la música con
la misma facilidad que las palabras impresas. Para quien no reconoce éste
lenguaje escrito, esto puede parecerle casi mágico. Solo se trata de estudio y
práctica. Un pintor por ejemplo, utiliza
para hacer sus lienzos pinceles y tubos de colores, y con estos medios
sencillos y tangibles crea arte. Los recursos del compositor son igualmente
sencillos: papel pautado, lápiz y los sonidos del sistema musical; éstos pueden
ser agudos, graves, fuertes, suaves, largos, cortos, rápidos o lentos (ROMERO, Campo Elías y otros, Manual
para uso de los estudiantes del curso “Historia de la Música I, Universidad del
Norte, Departamento de Humanidades, Centro de Educación Abierta y a Distancia).

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